Cuando se habla de la frontera sur, a menudo se mira solo hacia Ceuta y se olvida lo que ocurre al otro lado. Sin embargo, la reciente detención de tres miembros de las fuerzas auxiliares marroquíes por su implicación en el pase de inmigrantes vuelve a poner el foco donde duele: en las propias instituciones de Marruecos. No es un episodio aislado, sino una grieta más en un sistema que presume de control mientras deja escapar responsabilidades.