Ceuta presume de historia en cada folleto turístico, pero basta acercarse al Fuerte de Aranguren para comprobar que muchas veces la realidad no acompaña al discurso. El deterioro de esta fortificación neomedieval no es solo una cuestión estética; es el reflejo de una ciudad que, poco a poco, va perdiendo parte de su memoria mientras concentra toda su atención en el puerto, la frontera y las urgencias del día a día.