La reciente petición del juez Aguirre al Tribunal Supremo para imputar a Carles Puigdemont por traición, tras acusaciones de negociar con agentes rusos para financiar el 'procés', reabre un capítulo complejo en la historia política de España. Este suceso no solo cuestiona la legalidad de las acciones del ex-presidente catalán, sino también plantea interrogantes fundamentales sobre la naturaleza de la traición en el contexto de un movimiento separatista.