El reciente terremoto político en Francia, provocado por la aplastante victoria de la extrema derecha en las elecciones europeas, ha desencadenado una serie de eventos sin precedentes en la Quinta República. El presidente Emmanuel Macron, en un anuncio solemne desde el Elíseo ayer domingo, declaró la disolución de la Asamblea Nacional y la convocatoria de elecciones legislativas anticipadas, previstas para el 30 de junio y una segunda vuelta una semana después. Esta decisión, inesperada e inusitada, plantea numerosas preguntas sobre el futuro político de Francia y la estabilidad del gobierno.