La autorización excepcional para realizar quemas controladas en el entorno del Serrallo abre un debate que siempre aparece cuando llega el calor: prevenir o lamentar. La acumulación de vegetación y restos forestales supone un riesgo evidente en una ciudad donde cualquier incendio puede convertirse en un problema serio en cuestión de minutos. Actuar antes parece, en principio, una decisión sensata.