Cada vez que una investigación judicial afecta a dirigentes o personas próximas al PSOE, aparece un argumento recurrente entre los sectores más fanatizados del partido: que los jueces son de ultraderecha, que forman parte de una conspiración o que actúan movidos por intereses políticos. Bajo esa lógica, magistrados como Juan Carlos Peinado, Ismael Moreno Calama, Santiago Pedraz o Leopoldo Puente pasan de ser jueces a convertirse, según algunos, en supuestos actores políticos.