Hay decisiones políticas que, cuando las bajas del lenguaje institucional y las lees en frío, suenan a trámite… pero en realidad afectan a vidas concretas, con nombres, historias y miedos. El nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo, que entra en vigor este viernes, va justo en esa línea: más rapidez, más control y menos margen para la espera. Sobre el papel suena ordenado. En la práctica, es otra cosa.