Este domingo, en el Día Internacional de la Mujer, las calles volvieron a llenarse de pancartas, consignas y reivindicaciones. Pero el debate que sobrevoló el 8M ya no gira solo en torno a la igualdad entre hombres y mujeres. Por quinto año consecutivo, el movimiento feminista volvió a marchar dividido. La fractura, cada vez más visible, tiene nombres propios: la Ley Trans de España y el eterno choque sobre cómo abordar la prostitución.