La noticia de que la Unidad Central Operativa (UCO) ha detenido al que fuera jefe de gabinete del delegado del Gobierno en Andalucía por un presunto pelotazo urbanístico vuelve a golpear esa fibra ya castigada de la opinión pública. No es solo el caso en sí, es la sensación de déjà vu. Otra vez urbanismo, otra vez despachos, otra vez cargos de confianza bajo sospecha. Y otra vez la palabra “presunto” acompañando a operaciones que huelen a lo de siempre.