Pedro Sánchez ha vuelto a demostrar que está más pendiente de posar en la foto y lanzar frases huecas que de proteger lo verdaderamente importante: la seguridad. Admirar a un pueblo que se moviliza por una causa justa puede sonar bien en un mitin, pero lo ocurrido durante la Vuelta a España no tiene nada de admirable. Los ciclistas se han jugado la vida en plena carretera mientras cientos de manifestantes irrumpían en un evento deportivo internacional, poniendo en riesgo no solo a los corredores, sino también a la organización, al público y al prestigio de nuestro país.