Por Larios, Yves, Samba, Daouda, Armand, Luc, Roger, Youssouf, Ousmane,Keita, Jeannot, Oumarou, Blaise y por otro compañero cuyo nombre desconocemos.
Por Larios, Yves, Samba, Daouda, Armand, Luc, Roger, Youssouf, Ousmane,Keita, Jeannot, Oumarou, Blaise y por otro compañero cuyo nombre desconocemos.
Libro o libro de artista o libro-mural o mural, libro único, libro objeto titulado: “Evangelio de San Juan. HilMiCa-VicMuRe (18) (M.A) de Toro. En donación gratuita para la biblioteca del Monasterio de Carmelitas de San José de Toro, Zamora.
Hace justo un año colgaba en mi muro de Facebook el siguiente mensaje:
Aquella mañana el de Portoplano respiró el nuevo aire, y sintió cierto grado de tristeza. Toda su vida se la había pasado intentando utilizar palabras bondadosas y racionales y prudentes y lo más verdaderas posibles, y actos también del mismo modo o tipo. Pero veía que el clima social de su sociedad, se iba deteriorando poco a poco, de trimestre en trimestre… ¡Y, y no encontraba una frase, que fuese tan evidente, para que no nos dirigiésemos al abismo…!
En la vida, correr en busca de las cosas sólo puede ocasionar un tropiezo y probable caída. Envidio al primer ser humano que levantó la cabeza y quedó deslumbrado y sobrecogido a la vez que admirado ante la magnificencia y belleza del universo. Ese abrazo intenso y apasionado del primer hombre o mujer con la primera noche. De este primigenio encuentro nació sin dudas el sentimiento de existencia y la necesidad de transcendencia. La percepción de esa sensible inmensidad debió provocar un sentimiento de insondable insignificancia o absoluta finitud. ¿Cuántas veces en este modelo egocéntrico de la vida, impuesto sin que la mayoría de la gente se percate, podemos pararnos y observar nuestro rededor?