Ana es una madre trabajadora como tantas hay en nuestro país y Luis Miguel es su hijo, un adolescente de trece años como millones de jóvenes hay en España. La diferencia es que el joven padece TDAH, un trastorno de déficit de atención e hiperactividad. Se trata de un trastorno neurobiológico, originado en la infancia que implica un patrón de impulsividad, junto a otros trastornos de desarrollo, emociones y otros sin identificar.
