El relato es claro: el Consejo General del Poder Judicial avisó en enero y febrero de problemas en las pulseras antimaltrato, y aun así el Ministerio de Igualdad no movió ficha hasta que la polémica estalló en los medios. Las cartas, los informes y las reuniones están documentados. No hablamos de rumores, hablamos de advertencias oficiales que fueron aparcadas en un cajón.
