En un mundo cada vez más tenso, donde los movimientos militares despiertan recelos y titulares alarmistas, conviene recordar que vigilar no es lo mismo que provocar. La reciente operación de la fragata Álvaro de Bazán, que ha seguido de cerca a un convoy ruso en aguas próximas al Estrecho de Gibraltar, es un ejemplo claro de cómo se debe actuar con firmeza, serenidad y profesionalidad en escenarios complejos.
