El Ingreso Mínimo Vital (IMV) ha llegado en junio a más de 2,2 millones de personas en España. Sin duda, se trata de una herramienta social imprescindible para muchas familias que no llegan a fin de mes, y que, sin esta ayuda, estarían en una situación límite. Pero tampoco podemos mirar hacia otro lado cuando algunos ciudadanos, con pleno derecho a recibirla, se limitan a vivir permanentemente del sistema sin dar nada a cambio, ni siquiera un mínimo esfuerzo.
