Este martes toca volver al colegio. Mochilas preparadas, profesores en sus aulas, trabajadores regresando a sus puestos y miles de familias intentando recuperar una normalidad que, en Ceuta, hace tiempo que dejó de ser normal. Y quizá la mejor noticia que podamos pedir es tan sencilla como preocupante: que no pase nada. Que ningún alumno, ningún docente ni ningún trabajador tenga que vivir una situación que nunca debería producirse dentro o en las inmediaciones de un centro educativo.