Está muy bien. Todo muy bonito. Perfecto, incluso. Que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, diga con claridad que todo inmigrante que entre ilegalmente en Ceuta será devuelto y que quienes accedieron a la ciudad de forma irregular durante la entrada masiva del pasado 30 de julio también serán retornados es, sin duda, una buena noticia. Es exactamente lo que Ceuta lleva semanas reclamando: que se cumpla la ley y que se recupere el control de la frontera.