Parece que no aprendimos nada del 2007. Las grandes ciudades y capitales de España vuelven a marcar récords en el precio de la vivienda, superando incluso aquellos niveles que acabaron en la crisis que todos prometimos no repetir. Pero aquí estamos otra vez, viendo cómo un piso de 60 metros se vende como si tuviera vistas al Caribe. Y mientras tanto, los sueldos siguen anclados en tierra firme, sin despegar ni un milímetro.