La UCO ha vuelto a sacudir los cimientos del poder. Según sus últimas investigaciones, la trama de hidrocarburos no se limitó a operar en las sombras: se habría infiltrado en la cúpula de los ministerios de Ábalos, Maroto y Ribera. Que esto ocurra en instituciones clave de la administración no es solo un escándalo, es un síntoma preocupante de cómo los intereses privados pueden corroer la política desde dentro.