Estos días circulan por TikTok, Instagram y WhatsApp vídeos e insultos dirigidos contra vecinos de Ceuta que se encontraban de vacaciones en Marruecos, con mensajes que llegan a amenazar con agredirlos si los ven por la calle, según ha documentado la prensa local. La excusa que se repite en esos vídeos es que los ceutíes "trataron mal" a quienes cruzaron la frontera durante la entrada masiva del 30 y 31 de julio. Es una acusación que no resiste el contraste con los hechos: mientras se difundían esas imágenes de tensión y enfrentamientos en el espigón, también hubo, y muchos, ceutíes que abrieron sus casas, repartieron agua y comida, y ayudaron a personas exhaustas y asustadas que llegaban tras cruzar el Estrecho a nado o hacinadas entre miles de personas. Reducir a toda una ciudad al peor momento de unos pocos, mientras se ignora a quienes sí ayudaron, no es informar: es fabricar un enemigo.
