El mayor error estratégico del Partido Popular durante los últimos años ha sido creer que podía destruir a VOX. Pensaron que estaban ante una operación política similar a la de Ciudadanos, una formación sin raíces ideológicas profundas y fácilmente absorbible mediante el viejo recurso del voto útil, el apoyo de los grandes medios de comunicación y unas encuestas elaboradas más para condicionar al electorado que para reflejar la realidad. Se equivocaron.
