El Ayuntamiento está ultimando una licitación para alquilar un piso destinado a personas sin hogar. A simple vista, puede parecer un paso en la dirección correcta, pero si de verdad queremos ayudarles a salir del pozo, deberíamos ir más allá de ofrecer solo un techo. Lo que muchos necesitan no es un apartamento entre bares, ruido y tentaciones, sino un entorno que les permita respirar, pensar y reconstruirse. Un piso en plena ciudad no cambia nada si la calle sigue llamando desde la ventana.
