Mientras en el conjunto del país se empieza a respirar una tímida mejora en los indicadores de pobreza, en Ceuta seguimos con el agua al cuello. La advertencia de EAPN-España no es nueva, pero sí lo suficientemente clara como para que deje de caer en saco roto: la pobreza en nuestra ciudad no avanza, ni retrocede, simplemente se estanca. Y cuando algo tan grave se estanca, en realidad empeora.
