Hay iniciativas que, por pequeñas que parezcan en el calendario académico, tienen un valor enorme en lo humano y en lo cultural. El programa HERMES, que estos días ha unido a escolares y universitarios en el Campus de Ceuta, es un claro ejemplo de cómo la educación puede servir también para reconectar a las nuevas generaciones con su identidad más profunda. Ver a niños y jóvenes investigando, recreando y compartiendo mitos y leyendas locales no solo es entrañable: es necesario.
