La sentencia del Tribunal Supremo contra José Luis Ábalos, con 24 años de prisión, y contra Koldo García, con cerca de 20, ha caído como un jarro de agua fría en la política española. Hablamos de cifras enormes, de las más duras que se recuerdan para un exministro en democracia, y eso, guste o no, obliga a mirar de frente lo que está pasando.
