La insistencia de Juanma Moreno en gobernar en solitario en Andalucía, a pesar de no haber alcanzado la mayoría absoluta, ha abierto una grieta profunda en la derecha española. El líder andaluz apela a la estabilidad y a la centralidad para esquivar la entrada de Vox en el Ejecutivo. Sin embargo, se topa con la cruda realidad aritmética y con una formación que, avalada por la legitimidad de las urnas, ya ha advertido que no piensa ejercer de convidado de piedra.
