Pedro Sánchez ha puesto el dedo en la llaga al señalar que el mercado de la vivienda está fuera de control. Y no le falta razón: mientras proliferan apartamentos turísticos como setas tras la lluvia, encontrar un hogar digno y asequible se ha vuelto misión imposible para miles de ciudadanos. En ciudades y barrios que antes eran el corazón de la vida local, ahora todo huele a maletas de paso y a turistas con horarios efímeros.
