Cuando llegan las borrascas y el viento arrasa con árboles, tendidos eléctricos y caminos rurales, solemos mirar al cielo con resignación. Pero apenas se despejan las nubes, hay un grupo de personas que no espera a que el barro se seque: las brigadas forestales. Mientras muchos comentamos los destrozos desde casa o en redes sociales, ellos ya están fuera, motosierra en mano, despejando carreteras y asegurando zonas peligrosas.
