Resulta difícil tomarse en serio que Instituto Nacional de Gestión Sanitaria presuma de que Ceuta es el área “mejor dotada” en Salud Mental de toda España cuando los propios profesionales y colectivos sociales están contando una película muy distinta. No se trata de una guerra de relatos, sino de hechos: mientras desde los despachos se habla de excelencia, en los pasillos se respira saturación, precariedad y una sensación creciente de abandono.
